
¿QUÉ ES LA TORTÍCOLIS CONGÉNITA?
¿QUÉ ES LA TORTÍCOLIS CONGÉNITA?
La tortícolis congénita, es una patología frecuente en el bebé junto con la luxación congénita de cadera y el pie zambo.
Tras el nacimiento, se presenta un trastorno postural, con inclinación lateral hacia el lado afectado con una rotación de la cabeza hacia el lado contrario, debido a una contractura del músculo esternocleido-occipito-mastoideo

(ECOM), y en ocasiones también del trapecio y los músculos escalenos.
Puede palparse una banda fibrótica o pequeño nódulo en el músculo ECOM. Esta contractura va a provocar un acortamiento muscular, y con ello aparecerá el dolor y/o déficit de movilidad del cuello del bebé. Es posible que la tortícolis induzca a alteraciones en el desarrollo motor del niño, en el crecimiento craneal y facial (plagiocefalia), deformaciones compensatorias en su columna vertebral, etc.
¿CÓMO PODEMOS IDENTIFICARLO?
Podemos identificarlo, por la asimetría en la posición de la cabeza (por ejemplo: una oreja más alta que la otra), con el déficit de movilidad cervical (y dorsal), y también porque el bebé se presenta inquieto o con llanto al tratar de mover la cabeza o el resto del cuerpo durante el movimiento (al colocarse boca abajo, levantar la cabeza etc..). Así mismo, se pueden observar asimetrías en el cráneo, como un aplanamiento en la base, o abultamiento en el lado opuesto, o igualmente en la espalda del bebé.
¿QUÉ PUEDO HACER PARA AYUDAR A MI HIJO CON TORTÍCOLIS CONGÉNITA?
Se puede trabajar con la ayuda de un fisioterapeuta, y desde el propio ambiente familiar, en el domicilio. Realizaremos algunos ejercicios de posturales o de posicionamiento principalmente cefálico, de estiramiento y fortalecimiento de la musculatura, y de estimulación de psi
comotora.
1. Presta atención a la posición de la cabeza de su bebé a lo largo del día, preferirá mantenerla girada hacia un lado, en lugar de mantenerla alineada con su cuerpo.
Coloque juguetes, luces, sonidos y otros elementos de interés del bebé, favoreciendo la corrección postural de la tortícolis (ejemplo: si el bebé prefiere mantener la cabeza girada hacia la derecha, tendré que promover el giro hacia la izquierda. Es importante saber distinguir entre giro e inclinación. En condiciones de normalidad, el giro o rotación supone acercar la nariz al hombro. Mientras que la inclinación, implica el movimiento de acercar la oreja al hombro).

Se puede realizar en el cochecito o en la cuna y con la ayuda de toallas o mantas cuando esté tumbado, mantener la posición correctiva. También cuando lo carga sobre su brazo, en el portabebés, o durante los cambios de pañal.
Es importante que, durante la alimentación, le estimule con el reflejo de succión o de búsqueda (tocando la comisura y labios), colocando al bebé hacia ambos lados, e insistiendo hacia el lado que más le cuesta.
Es interesante que, durante el juego, se le coloque tanto tumbado (mejor hacia abajo, con un cojín de lactancia o con cuñas) como sentado, para mantener mayor tiempo dicha posición de corrección, y con la ayuda de juguetes.
2. Los estiramientos son fundamentales para aumentar la movilidad cervical, por lo que puede comenzar cuanto antes, varias veces al día. Con la ayuda de sus manos y otros elementos (caricias, espejos, juguetes), debe de notar la tensión muscular sin provocar dolor al bebé, manteniendo la cabeza en el sentido de la corrección (rotación del mismo lado de la lesión e inclinación contraria), desde la posición de tumbado (boca arriba o abajo) o sentado o en su regazo.

3.Trataremos de aumentar la fuerza, cuando cargue a su bebé inclinándolo hacia el lado afectado para que “luche” en contra de la gravedad y así aumenten la reacciones de enderezamiento de la cabeza y el tronco en el sentido correctivo (hacia la inclinación contraria) hacia la línea media. Utilice juguetes, pelotas, canciones etc para aumentar su interés con los ejercicios. También lo puede realizar con el bebé sentado o tumbado, realizando pequeñas desestabilizaciones.
Se puede favorecer el control postural y el giro de la cabeza, utilizando algunos estímulos: que nos siga con la mirada (luces, juguetes) o por medio de sonidos (ejemplo: sonajero), para que gire la cara en

dirección al estímulo. Cuando el bebé adquiera el control tumbado de lado, podemos de tratar levantarle en el sentido correctivo.
Durante el volteo, ayude al bebé hacia ambos lados, e insista en la que más le cueste aumentado el número de repeticiones. También le puede ayudar a incorporarse desde tumbado boca arriba, traccionando suavemente de los brazos. Desde la posición de sentado, puede trabajar aumentando los apoyos sobre la mano o el codo del lado de la lesión, y posteriormente animarlo a alcanzar algún objeto.
Cuando sea capaz de realizar el gateo y apoyarse de rodillas, o de pie, trataremos de estimular ambos lados, incidiendo del lado que le suponga mayor esfuerzo, en dichas transferencias o actividades.
Todos estos ejercicios de movilidad, fuerza y equilibrio, combinados con un masaje sobre la musculatura afectada mejorarán la sintomatología del bebé.
BEATRIZ HERRERO RODIRGUEZ
Fisioterapeuta en Ámaco Salud.
Colegiado Nº 1492
